Los apostadores compulsivos

Los apostadores compulsivos

Los apostadores compulsivos

Los apostadores compulsivos en nuestra época actual son parte de una realidad que observamos a diario en personas de todas las esferas sociales. Comienzan como en un juego y terminan como una necesidad sin precedentes. Los apostadores compulsivos pueden ser catalogados negativamente por la sociedad debido a su falta de control. Descubramos juntos si usted tiene la tendencia de convertirse en uno de los nuevos apostadores compulsivos.

Apostadores compulsivos o una adicción

Ser adictos a algo significa depender de aquello. Los apostadores compulsivos dependen no solamente del juego de azar, casino, casinos online, establecimientos deportivos o loterías, ellos deben apostar para sentirse bien. Si bien es cierto que todos los juegos de apuesta exigen apostar un monto de dinero, los apostadores compulsivos buscan hacerlo en cantidades significativas. Cómo perder es parte del juego, las apuestas continúan hasta lograr ganar algo, siendo este solo evento el desencadenante para incrementar la apuesta. Los apostadores compulsivos suelen de alguna manera envolverse en una situación peor al de los jugadores compulsivos. Estos últimos se caracterizan por pasar horas en un establecimiento de juego especialmente los casinos. Por lo general suelen apostar cantidades menores pero el factor tiempo empleado los aparta de un mundo real. En cambio los apostadores compulsivos pueden emplear incluso menos tiempo pero suelen perder todo lo que tienen ya que siempre quieren apostar más cada vez.

Cómo evitar ser un apostador compulsivo

Para quienes suelen tener como medio de entretenimiento a los juegos de apuestas y no quieran llegar a ser uno de los nuevos apostadores compulsivos de la sociedad deben si ven que no pueden controlarse buscar la ayuda oportuna de alguien. El problema en estos casos no es el tiempo invertido, sino el dinero a jugar. Cuando se comienza a perder el control del dinero que se destina al juego es mejor que la esposa (para los casados) o un familiar sea quien maneje el dinero producto del trabajo diario. O mejor aún, permitir que uno de ellos lo acompañen al juego.

Los juegos de apuestas deber considerarse como una distracción en la que saber cuándo dejar de jugar y cuánto apostar es la clave para no convertirse en uno de los apostadores compulsivos.

Foto: flickr.com/photos/gviciano/2949145631